Teorías del Aprendizaje y Danza Africana

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN

1. PERSPECTIVAS DEL APRENDIZAJE

2. CONDUCTISMO, ACERCAMIENTO A LA DANZA AFRICANA OPERACIONAL

3. CONSTRUCCIÓN DE UNA CREATIVIDAD DANCÍSTICA

4. DANZA AFRICANA HUMANISTA

CONCLUSIONES

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ANÁLISIS CRÍTICO DE LAS ACTIVIDADES FÍSICO ARTÍSTICAS DESDE LAS TEORÍAS DEL APRENDIZAJE: DANZA AFRICANA OCCIDENTAL EN XALAPA VERACRUZ

Por Eduardo Alberto Zamora Martínez

INTRODUCCIÓN

La evolución del pensamiento humano está determinado por una gran diversidad de características, las cuales, a su vez, se encuentran en interdependencia sistémica, es decir, forman parte de un “todo” interior potencial y exterior experiencial. La idea de un “ser total” no es nueva, al menos no en su esencia filosófica, poética y epistemológica, dentro de las cuales podemos encontrar antecedentes de interés, destacando la idea griega del ser humano en búsqueda de una mente sana en un cuerpo sano. El enfoque hacia la excelencia corporal, de un ser integro, física e intelectualmente, hoy en día no es suficiente para los interesados en la educación, y a partir de ello, enuncio la posibilidad de la utilización organizada de actividades físico artísticas en la búsqueda de resultados dirigidos a esta integralidad humana, el “ser total”.

El valor psicopedagógico que se le puede asignar a una actividad físico artística como la danza, estará en dependencia de la finalidad planteada, donde el movimiento será el punto de partida para la búsqueda de un “ser total”.

A partir de las experiencias de una disciplina dancística como la originaria de Guinea Occidental, recibida y asimilada como propia desde un pigmento de la negritud veracruzana, específicamente en Xalapa, es como surgen innumerables cuestionamientos acerca de las posibilidades de establecer bases psicopedagógicas en el desarrollo de esta disciplina como una actividad educativa. Para ello es necesario reconocer a la negritud como un refugio de la interculturalidad africana, “se trata de una realidad social que representa y distingue a una sociedad, fácil de ubicar en zonas geográficas bien definidas, destacando al estado de Veracruz, donde se encuentran lugares como Coyolillo y Yanga(…) comunidades que, al asumir su conciencia intercultural, han creado y recreado símbolos, códigos, formas de alimentarse, de celebrar la vida, de ceremonias sociales, expresiones musicales, etc.”[1] Por ello es viable el uso de estas actividades de identidad, que si bien aún no se ha definido su valor psicopedagógico, es visible su trasfondo de impacto sociocultural, permitiendo afirmar un primer acercamiento a la educación.

La crítica y desprendimiento constante de paradigmas es necesario al iniciar un estudio de carácter científico, donde colocarse en una postura crítica es la llave para, al menos, dar un primer paso en la formulación de cuestionamientos sobre los fenómenos dancísticos africanos. La calidad de la crítica estará en la potencialidad de preguntas que me proponga.

La danza mas que una alternativa pedagógica, es un arte justificable y asombroso para su aplicación práctica en cualquier cultura del mundo, ya sea por tradición propia o a través de una asimilación globalizada. La danza es una actividad que en sus inicios se caracterizaba como una forma cosmogónica y teogónica de fundamentar la existencia humana, inclusive, del universo. A través de ella se podían representar actividades cotidianas como la de pesca, agricultura, cacería, guerra, etc.; ofrecer culto a dioses, personas fallecidas, animales, la naturaleza, etc.; así como muchas otras finalidades, pero que establecen bases al movimiento organizado, muchas veces uniforme y difícil de comprender, lo cual no le priva de sus rasgos de identidad.

La globalización, ya sea por tecnología de Internet y comunicaciones o por la migración humana, es otra razón para el desenvolvimiento y evolución de la danza a nivel mundial. Hoy en día lo que se baila en una cultura determinada es conocido y practicado en una cultura al otro extremo del planeta, con sus respectivas deformaciones, pero eso ya depende del compromiso personal hacia su uso.

A continuación se plasmará un análisis de la danza africana guineana occidental (para no referir al nombre completo, y por necesidades de su uso en el ensayo, haré referencia a esta disciplina artística bajo el nombre de “danza africana”) desde las perspectivas psicopedagógicas del aprendizaje conductista, constructivista y humanista, especificando lo que compone a cada una de ellas dentro de un proceso de adquisición de conocimientos, habilidades y actitudes, desde una naturaleza biológica hasta las características de un contexto sociocultural próximo, local y global.

“La danza puede ser algo más que la reunión de técnicas cuando se propone ser un instrumento de transformación social y de difusión histórico-cultural” Inaicyra Falcao de los Santos.

PERSPECTIVAS DEL APRENDIZAJE

La educación, vista desde el proceso enseñanza aprendizaje, hace necesario reflexionar sobre el origen del estudio acerca de ¿Cómo se enseña? y ¿Cómo se aprende?. El camino recorrido por las teorías inicia a partir de influencias de la filosofía y epistemología “…Aristóteles y Platón. Estos autores abordaron temas de tanta trascendencia como los fines de la educación, la naturaleza del aprendizaje o la relación profesor-alumno.”[2] Denotando ciertos elementos que en un futuro darían base a teorías aplicadas a la psicología y educación; donde se plasmaría un panorama cada vez más coherente respecto a la evolución humana, de su pensamiento, de su estructura cognitiva, así que, una vez que se respeta esta cronología del pensamiento humano, es como se abrirá el camino a poder establecer un nuevo paradigma educativo.

Hay momentos que marcan la historia, y hasta cierto punto obstruyen el paso de la evolución, han existido situaciones ilógicas y oscuras (humanamente hablando), que se cobijaban en la palabra de un ser “todo poderoso” (o un gobernante de carne y hueso) y buscaban obtener poder a partir de la ignorancia “cultural” mas no humana. Afortunadamente poco a poco se liberaron los fantasmas del ayer, de la oscuridad epistemológica, de una era que a pesar de tener un espacio en la cabeza de algunos seres humanos actuales, es considerada por la mayoría anacrónica.

A partir de los aportes que han dejado en nuestras manos los grandes pensadores de la humanidad, es como se ha podido conformar un ambiente educativo de aprendizaje fundamentado. A pesar de que los límites que puedan plantearse las teorías de aprendizaje no son del todo claros, lo que si queda lúcido ante los procesos educativos es la historia de cómo se fueron formando las bases para lo que hoy pueda o no funcionar a la hora de obtener un aprendizaje.

En el entendido de que los seres humanos (bebés, niños, adolescentes, jóvenes, adultos, etc.), que adquieren, comprenden y operan socialmente de distintas formas, todas ellas según su especificidad cognitiva, física y afectiva-social, es como podemos llegar a un acercamiento sobre cómo la enseñanza es la parte del proceso que tiene por objetivo a partir de un conocimiento previo transmitir todo tipo de información.

Entonces, el docente juega un papel primordial para este ir y venir de ideas, donde enseñar requiere forzosamente a un personaje que “conoce” y uno que “no conoce”, exista retroalimentación o no, eso ya depende de la perspectiva psicopedagógica sobre la cuál se basa el método del docente. En sí, la enseñanza y todo aquello que se enseña, requiere de una respuesta, voluntaria, involuntaria, racional, etc., esta respuesta siempre estará asociada al estímulo, aclarando que no precisamente de carácter conductista, es decir, el ser humano está rodeado de experiencias naturales, situaciones sociales y ambientes educativos que le provocan un cambio, el cual se manifiesta en su persona o contexto de manera consciente o inconscientemente, inclusive hoy en día se manejan teorías de aprendizaje complejo, donde es fundamental el rol biológico del ser humano. El aprendizaje como cualquier tipo de actividad humana viven en constante evolución.

La enseñanza puede quedar inconclusa al colocarse en el papel de simple medio de transmisión de información, pero, ¿Qué le pasa a esta información? ¿Como sabemos si la persona la está asimilando como significativa (hoy relevante)? Entonces pasemos a la otra parte de este proceso, el aprendizaje, entendido como el conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes producto de la especificidad de la persona; su naturaleza, intuición, experiencia, métodos cognitivos, etc., con el fin de desenvolverse activa y reflexivamente en el ambiente sociocultural al que pertenece.

El aprendizaje se desarrolla de manera distinta en los seres humanos, no es un proceso del que podamos concluir una finalidad específica e igual para todo ser, este se determina no solo por la especificidad del sujeto, sino que existe otro factor por el cual se acelera o frena su desarrollo, este factor es el representado de manera externa y depende de las herramientas con que se estimula el aprendizaje del mismo, comúnmente es aquí donde el docente se hace presente en el proceso enseñanza – aprendizaje, pero hacer esta afirmación indicaría que se está limitando a las capacidades que posee una persona en beneficio de su aprendizaje, el cuál se encuentra en continuo crecimiento, exista o no un docente, aquí la importancia del ambiente de aprendizaje.

El constante bombardeo de información, tanto de medios naturales como artificiales, es uno de los principales causantes de la evolución del conocimiento humano, todos nacen en un lugar característico y distinto, forman una base intuitiva de adquisición de esquemas cognitivos y tienen sellos creados por su ambiente sociocultural (los cuales pueden ser positivos o negativos, esto ya dependerá de cómo los asimile). Localizando al medio escolar (escuela) como solo una parte estructural del proceso enseñanza – aprendizaje.

No es de esperarse el interés que pueda surgir en las distintas disciplinas que involucren al ser humano como participe de sus objetivos, aquellas que buscan involucrarse en los procesos de aprendizaje a partir de sus especificaciones disciplinares. Las grandes áreas de estudio humano son aquellos espacios de donde surgen estas disciplinas, y las artes son, hasta el momento, desde un punto de vista personal, la más bella de todas, con manifestaciones como la pintura, la escultura, la música, el teatro y la danza, en especial la danza africana occidental, es donde como profesional de la educación establezco un vínculo de permanente colaboración, entre manifestaciones artísticas y educación física.

Desde mi humilde experiencia considero esta Danza como una auténtica terapia contra la incapacidad personal o mental, la depresión o inadaptación, es un auténtico grito de libertad que ayuda a la aceptación de uno mismo, mejorando así la capacidad de sentirnos bien con nosotros y con los que nos rodean. Yo personalmente la siento como una auténtica forma de vida que me ha llevado a viajar a África en busca de sus raíces en una labor de continuo aprendizaje… (Naroa Pérez Sabando)

Al respecto de la cita anterior, hace falta reflexionar el hecho de que hoy en día, el viajar, si bien conserva su esencia aventurera, existen culturas que se han apropiado de rasgos características de otras, Veracruz es un estado que posee de raíz a la cultura africana, pero por otro lado, la tecnología nos permite obtener aprendizajes a kilómetros de distancia, sin despreciar lo poético que puede ser viajar físicamente a otra parte del mundo.

Las teorías psicopedagógicas de la educación, tienen estrecha relación con la danza dado que se encuentra en constante cambio, el constante enfrentamiento paradigmático provoca una evolución en las maneras de pensar, de actuar, de vivir. Por ello es necesario construir nuevas metas de aprendizaje a partir de supuestos teóricos que se acerquen a resolver las problemáticas y fenómenos a los que se enfrenta la educación dancística. “…puede decirse que la psicología educacional está hoy más cerca que nunca de lograr las metas de contar con un sustancial acervo de conocimientos.”[3] Por ello se hace necesario un acercamiento a ellas si se quiere innovar en la disciplina dancística.

Desde una mirada basada en perspectivas de aprendizaje, hay que ubicar como objeto biológico y social de estudio al proceso de adquisición de conocimientos, habilidades y valores, en un sentido de interacción local y global.

“En buena lógica, éste debe ser, pues, el núcleo central en torno al cual deben girar los contenidos de las perspectivas de aprendizaje, de tal manera que todos los conocimientos relacionados con el proceso aprendizaje, tendrán cabida en una disciplina configurada por ese proceso y en el mismo grado y medida en que se relacionen con él.”[4]

La danza puede establecer un vínculo entre perspectivas de aprendizaje y sus finalidades como disciplina artística. Se requiere de una profundización en las características de la danza africana, así como de los procesos de aprendizaje del ser humano.

CONDUCTISMO, ACERCAMIENTO A LA DANZA AFRICANA OPERACIONAL

Los orígenes de las teorías conductuales se remontan a los años treinta, donde los psicólogos de la época estudiaban y experimentaban a partir de resultados conductuales, es decir, un aprendizaje basado en conductas y cómo provocarlas. “Estos estudios permitieron descubrir muchos principios del aprendizaje, principios de la relación entre estímulos y respuestas, que más tarde fueron útiles para modificar el comportamiento humano.”[5]

Algunos de los principales representantes del conductismo son I. Pavlov, “Reflejo condicionado”, Edward Lee Thorndike, “Ley del efecto”, James Dewey Watson, “Psicología conductista”, Burrhus Frederic Skinner, “Condicionamiento operante”, Clarck Leonard Hull “Leyes científicas del comportamiento” “Conductismo deductivo”, Edward Chace Tolman, “Conductismo Intencionado”, Albert Bandura, “Determinismo recíproco”, David J. Wolpe, “Terapia de la conducta”, Jacob Robert Kantor, “Psicología interconductual”, entre otros, que dan pauta a futuras investigaciones en el área de la enseñanza y aprendizaje.

Al pasar de los años, el actuar o la conducta de los seres humanos se volvió tema de estudio para los psicólogos, pero no solo como un producto de la mente, sino como producto de la propia experiencia, “sus vivencias”. Se podría decir que la conducta humana era de característica natural, “intuitiva”, sin embargo es una afirmación con la que puede quedar inconclusa una intención de explicar su razón de ser, por ello en el ámbito educativo, lo que hoy conocemos como “conductismo”, llega como una teoría de educación basada en el rendimiento conductual de los estudiantes, cimentándose como una educación de carácter tradicional, donde la figura del maestro era sobre quien giraba todo el aprendizaje, un magistrocentrismo que tiene bajo su control toda la serie de estímulos y reforzadores, así como la decisión de todo aquello que se debe saber, hacer y transmitir en un salón de clases (ambiente de estímulos [reforzadores] y respuestas), no permite la participación activa del estudiante, podríamos decir que se envuelve por una pasividad en la obtención de aprendizajes (si es que los hubiera), entonces lo que se aprendía no pertenece a los procesos propios del ser humano, sino a una serie de métodos asertivos en búsqueda de una conducta determinada, libre de conciencia, y esencialmente condicionada.

En el entendido de que un aprendizaje es verídico cuando hay una modificación de la conducta, sin participación conciente o activa del estudiante, entonces podemos hablar de independencia entre lo que sucede dentro del ser y fuera de este. La danza africana, sin desmeritar la calidad ejecutora de aquellos que se dedican a fomentarla, sufre de una gran dosis de conductismo dentro de sus procesos de aprendizaje. Si bien la conducta está regida por ciertas variables ambientales: la danza africana requiere de respuestas motrices a partir de señales sonoras, donde más que una motivación, la música se vuelve un estimulante atrapado en la monotonía de un “llamado”[6] de djembe[7] por parte del solísta. En esta clase de ambientes, tanto el encargado de enseñar la danza como el músico responsable de marcarla (el solísta), se vuelven “expertos del control guiñol”, a pesar de ser necesario a veces, mal implementado este llamado, puede cortar todo tipo de creatividad futura.

Ante la carencia del estímulo sonoro, puede favorecerse la consciencia, sensibilización y descubrimiento del propio ser como fuente creativa del movimiento. A pesar de esta carencia, no cabe la menor duda de que surge una cualidad vital muy poderosa en el momento en que se integra el elemento sonoro a un movimiento, y en especial cuando las dos partes tienen un origen sincrónico y contextual, es decir, el ambiente de sincronía entre lo que puede hacer un músico y un bailarín cuando cada uno juega su rol específico.

Una propuesta para no depender de los estímulos sonoros sería el trabajo a partir de bases necesarias de la danza africana y la autoexploración de movimientos a partir de aquello que provoca internamente el sonido de la percusión, sería cambiar la dirección del estímulo, es decir, “del movimiento al sonido”[8], donde la fuente es en este caso, el movimiento mismo, y el acompañamiento sonoro, el resultado de un proceso de comunicación entre el que se mueve y el que produce el sonido.

Otra característica sería el estar realizando ejercicios de observación constante de la conducta dancística, es decir, ¿cómo se está realizando el movimiento?, es de aparentemente lógico que para corregir un movimiento hace falta observar que se está haciendo mal y qué se está haciendo bien, pero, hay ciertos procesos internos que no pueden pasarse por alto, y el conocimiento del cuerpo propio es muy importante, no pueden pasarse por alto las necesidades internas, sin embargo, a partir de una danza operacional, no interesa lo que pueda o no suceder con respecto a la conciencia corporal, sino todo aquello que pueda provocar un cambio en las ejecuciones técnicas (pasos dancísticos).

“Las conductas maladaptativas son adquiridas a través del aprendizaje y pueden ser modificadas por los principios del aprendizaje; hay evidencia empírica de cambios efectivos al manipular las condiciones de estímulo en el medio…”[9], entonces, el cambio de las condiciones ambientales, es el interés de este tipo de aprendizajes. Por ejemplo, suele condicionarse al bailarín a ubicar zonas específicas del espacio físico (lugar de ensayo), utilizando objetos como orientadores de ¿Dónde estoy colocado respecto a el objeto?, situación que puede llevar a la dependencia del objeto para ubicarse espacialmente en un futuro (escenario). Nuevamente, el conocimiento y dominio del cuerpo va en dependencia de las situaciones manipulables del exterior, sin atención a los procesos concientes del bailarín.

La danza, como un arte, requiere de creatividad, de expresión, de recrearse constantemente bajo un proceso de evolución propio, con determinantes contextuales si, pero sin depender de ellas, en palabras de Mafalda “…el hombre poco a poco ha ido logrando dar rienda suelta a su libertad de limitarse”, por ello, quien trabaje una danza operacional, tiene que respetar la conciencia corporal del bailarín, obteniendo respuestas dancísticas, pero que no opaquen la esencia creativa del ser humano.

“El conductismo es la filosofía de la ciencia del comportamiento”[10]

CONSTRUCCIÓN DE UNA CREATIVIDAD DANCÍSTICA

A continuación se presenta una perspectiva donde el aprendizaje se ve envuelto por distintos aspectos de la característica integral del ser humano, comienza el trabajo por etapas evolutivas, donde existen momentos específicos que determinan la capacidad de cognición desde el nacimiento hasta la madurez. Las interacciones toman un rol importante en el desarrollo evolutivo, existiendo una participación consciente a la hora de desenvolverse en un contexto en específico, siempre partiendo desde lo más simple hasta lo complejo.

Entre los principales representantes de esta teoría encontramoes a Jean Piaget “teoría genética”, ”psicología evolutiva”, Lev Semenovich Vigotsky, “Zona de Desarrollo Próximo”, David Paul Ausubel “Aprendizaje significativo”, Jerome Bruner “Aprendizaje por descubrimiento”, Reueven Feuesrstein, “enriquecimiento instrumental”, César Coll “estudios sobre la implementación de la teoría genética”, entre otros, quienes al igual que sus antecesores teóricos, asientan bases para continuar las investigaciones sobre la cognición humana y todo aquello que influye en ella.

A partir de una perspectiva constructivista podemos ubicar al aprendizaje en un proceso de percepción, asimilación y acomodamiento de toda aquella información proveniente del exterior. El ser humano es constructivo porque critica, se cuestiona y razona, en determinación al contexto sociocultural al que pertenece.

Con respecto a la perspectiva conductista, el constructivismo llega como un aliento a las necesidades del ser humano como único dueño de su situación cognitiva, para lo cual no se puede afirmar la desaparición de aquellas teorías del conocimiento previas, ni siquiera que no existan marcas o cicatrices de la mismas, el conocimiento está en transformación (no es estático), no se desecha por completo ningún paradigma, al menos sin que haya dejado algún tipo de aprendizaje. Cabe mencionar que esta transformación dependerá en gran parte de las características socioculturales próximas, así como la reflexión e interiorización acerca de las capacidades propias, por sobre todo aquello que pueda influir en la formación de juicios cognitivos erróneos.

La danza africana, a partir de una perspectiva que respete sus procesos creativos, da un salto hacia la libertad expresiva, donde existen una serie de estímulos y respuestas, pero sin influencia en la manera de expresar un movimiento futuro. La música provee de estímulos al bailarín, sin embargo, no se presentan manifestaciones motrices aisladas de la conciencia, siempre existen procesos de acomodación y asimilación de información tanto exterior como interior, “el equilibrio resultante le permite a la persona adaptarse activamente..”[11] a la danza, donde el darle un orden coherente a esta serie de estímulos, le permitirá ser creativo en la formación crítica de movimientos nuevos.

Es motivo de asombro el reconocer de qué manera se pueden retomar nuevas maneras de percibir, asimilar y acomodar relevantemente esquemas de movimiento, en específico para la danza africana, su complejidad coordinativa es impresionante, con una técnica de ejecución envidiable para cualquier gimnasta, es por ello, que al aterrizar su aprendizaje en una perspectiva constructivista, permite elevar la capacidad crítica del movimiento.

Se dice que la danza es elitista y selectiva, pero todo depende de la finalidad de la misma, esta puede dirigirse al área de ejecución escénica, donde parece ser más “efectivo” el trabajo desde una perspectiva conductista, pero a partir de la búsqueda de una actividad que cubra la necesidad de movimiento inteligente y creativo del ser humano, entonces podríamos estar bajo una perspectiva constructivista que apoye el trabajo de la cognición motora, dando lugar al entendimiento y respeto de los procesos concientes del bailarín.

En cuanto a las características contextuales de la danza africana, la proximidad a una zona donde existen antecedentes antropológicos de la raza negra facilita la adquisición significativa de aprendizajes, que si bien no es tradicionalmente propia, permite el descubrimiento de una tercera raíz y el impacto intercultural de la tecnología actual. Entonces puede sustentarse la posibilidad de obtener aprendizajes significativos con respecto a otros contextos socioculturales, fortaleciendo la identidad propia, más allá de las divisiones geográficas.

Entonces en la danza africana, podemos establecer un proceso de identificación de problemas relacionados con el movimiento (técnica y pasos dancísticos), donde el bailarín recurrirá a toda una serie de aprendizajes previos para relacionarlos con los nuevos en la búsqueda de la mejor solución a tales problemáticas, dando paso a una posible metacognición que expanda las posibilidades de análisis, monitoreo, evaluación y modificación del movimiento propio, es decir, a partir del conocimiento de las capacidades cognitivas, tanto sus limitantes como sus fortalezas, es como se logrará dirigir el trabajo creativo hacia la ejecución dancística.

La metacognición tiene la idea de razonar acerca de la propia capacidad de razonamiento; el proceso, los productos y como se aplica esta capacidad reflexiva, a partir de un autoconocimiento (interiorización) de lo que puede o no ser relevante para la adquisición de conocimientos (aprendizaje).

Para ser un crítico de la danza hay que poseer habilidades metacognitivas que permitan reconocer a partir de “lo que soy capaz de realizar cognitivamente”, para poder ejercer juicios sustentados y dirigidos a obtener aprendizajes significativos, que en un futuro puedan ser ubicados dentro de la estructura integral del ser humano, del bailarín de danza africana. Entonces, es de suma importancia ubicarse no solo en el plano del conocimiento, sino desarrollarse en un ambiente llevando a la práctica los resultados de este ejercicio metacognitivo, resaltando el valor que tiene conocer la potencialidad de nuestra estructura cognitiva, así como concientizarse al hecho de que no somos una isla, no vivimos solos en el planeta, por ello el procesamiento de las actividades cerebrales (cognitivas) que planean aterrizarse motrizmente tendrán que pasar por una operación autorregulatoria, sensibilizándose ante la acción planeada y estratégica ubicada en un ambiente local y global.

La organización del conocimiento es indispensable, pero muy complejo, por ello, el reconocer y darle forma al ¿Cómo razonamos?, es elemental para el proceso de aprender a aprender, dado que nos permite comprender de manera relevante, eficiente y duradera un aprendizaje a partir de lo que sabemos acerca de nuestra estructura cognoscitiva (mis capacidades de conocer y aplicar [y re-aplicar] adecuadamente lo conocido).

En sí, es saber: saber danzar, explicar como se sabe danzar, saber como usar esta danza y saber como seguir aprendiendo especificidades de la danza, y continuar alimentando de reflexión está capacidad metacognitiva y de autorregulación de la danza africana.

LA DANZA AFRICANA HUMANISTA

“La rítmica de las percusiones es muy atractiva como estímulo sonoro, (…) dado que el ritmo cardiaco se percibe a partir de palpitaciones o percusiones del corazón, lo cuál permite asimilarse con mayor facilidad y tomarlo como parte de su ritmo interno” Zamora (2006)

La perspectiva humanista surge como un movimiento de contracultura, que pretendía la erradicación de situaciones de tensión social, donde el valor que se le daba al ser humano como “…un organismo de rol activo(…)desde la infancia, los seres son únicos, tienen patrones de percepción individuales y estilos de vida particulares. “[12]

Algunos pensadores y principales representantes humanistas son Ludwig Bingswanger “Análisis del ser en el mundo”, Rollo May “Dilema del Hombre”, Abraham Harold Maslow “Jerarquía de necesidades”, Carl Rogers “Enfoque centrado en la persona”

Gordon Allport “Teoría de la personalidad”, Humberto Maturana, “Autopoiesis” “Biología del conocer” y Francisco Varela, “Autopoiesis”.

Desde este concepto humanista, se requiere comprender que el ser humano es un aprendiente activo, donde “…uno de los principios más importantes que rigen esta teoría, es su creencia de que las personas son capaces de enfrentar adecuadamente los problemas de su propia existencia, y que lo importante es llegar a descubrir y utilizar todas las capacidades en su resolución.”[13]

El bailarín está dotado con una especificidad en todo su esplendor, como ser activo, complejo y dueño de su propia estructura de adquisición de aprendizajes.

El humanismo muestra nuevamente tintas de subjetividad en su estudio, donde se hace necesaria una complejidad de relaciones multidisciplinarias, sin reduccionismos y con el respeto de la naturaleza biológica del ser humano.

Para tener una idea mas clara de las posibilidades creativas de la danza africana, habría que comenzar desde su sentido historico, tendencialmente étnica, “son representativas de sociedades o grupos sociales de pequeña y de mediana extensión, siempre referidas a zonas geográficas concretas dentro de unas demarcaciones culturales y políticas (países, naciones, estados, provincias, comarcas, autonomías…)”[14] por ello, la danza africana se ha visto antecedida por una serie de cambios en su estructura inicial, pasando de ser una danza con características étnico/tradicionales a una danza envuelta por el

folklore de un nuevo contexto, de necesidades escénicas o simplemente por la capacidad creativa de un coreógrafo.

En el humanismo, concebir al cuerpo como una parte de la estructura sistémica del ser humano, posibilita la entrada de un paradigma donde existe una intima relación entre lo que sucede como proceso biológico de autopoiesis y aquello que es benéficamente externo, en otras palabras, hay que recurrir al exterior para retroalimentar nuestro ser.

“El mundo no sólo está constituido por relaciones, sino que en él emergen realidades dotadas de una determinada autonomía.”[15]Donde el aprendizaje se basa en todo aquello proveniente del contacto experencial, subjetivo y consciente del ser humano.

En la danza africana, se espera aprender a apreciar desde lo elegante e intenso de la técnica hasta los códigos corporales de la misma, fomentando su inteligibilidad creativa, donde a partir de una elevación pigmalionica de sus características, provocará la liberación de todas sus potencialidades posibles.

La autopoiesis de la danza africana permite al bailarin estar en continuo contacto con un ambiente cambiante y por consecuencia de autocreación a partir de su propia voluntad, espontaneidad, creatividad, ó sencillamente como una transformación raíz de su especificidad.

La manera de lograr una educación humanista recae sobre el regreso a cualidades únicas y humanas, donde se desarrolle la individualidad consciente, es decir, diseminar una idea de autonomía colaborativa con miras a reconocer las potencialidades propias.

El bailarin es dueño de su propio ser, siempre participe de una comunidad indagativa del movimiento, requiere que exista una verdadera sensibilización sobre su autenticidad, autonomía y autorrespeto, de no ser así, el aprendizaje no se efectuará en el ambiente idóneo. Pero ¿cuál es este ambiente?, me permitiré explicar desde un punto de vista artístico; la danza es un elemento que da asombro y estética al movimiento humano, sin embargo, esta puede convertirse en un espacio de autocreación para el “ser”, donde autpexplore sus potencialidades de expresión como sentimientos y emociones auténticos, sin la manipulación del “otro” ni de la pieza musical, es decir, no se verá afectado en su esencia única, simplemente estará expuesto a la naturaleza de un ambiente sonoro, el cuál solo está participando como un facilitador de procesos internos latentes y naturales, logrando aprendizajes como el reconocimiento del ritmo propio, la danza africana desde una perspectiva humanista es una ontología entre música y movimiento. Donde finalmente el aprendizaje se asimilará como relevante, porque estará en constante procesamiento biológico, cognitivo, físico y social, provocando una serie de conflictos internos que serán puestos en práctica para una futura retroalimentación de los mismos, como anteriormente se mencionaba, a partir de procesos de metacognición y autorregulación del aprendizaje.

“…uno de los principios más importantes que rigen esta teoría, es su creencia de que las personas son capaces de enfrentar adecuadamente los problemas de su propia existencia, y que lo importante es llegar a descubrir y utilizar todas las capacidades en su resolución.”[16]

La educación humanista es una tarea difícil, dado que involucra una complejidad del ser, como productor y autocreador de aprendizajes, es un enfoque subjetivo de la educación, sin embargo, ¿hoy que es más real, que la realidad propia del sujeto? Es cuestión de liberación paradigmática; una mente libre y crítica; todo en pro de la elaboración de supuestos potencialmente humanos.

CONCLUSIONES

Para concluir, la danza analizada desde las teorías del aprendizaje evidencia gran potencialidad para su uso en el ámbito de la educación, siempre y cuando exista un respeto hacia las principales características de un ambiente de aprendizaje, tanto la especificidad del sujeto como la del contexto sociocultural. El sujeto requiere ser reconocido como un ser único y autónomo, como ser humano es biológicamente capaz de adquirir aprendizajes, pero todo en dependencia de su cultura, en específico la más próxima físicamente y la más relevante globalmente. Siendo parte del ámbito profesional de la educación, en la actualidad no es concebible desconocer los fenómenos globales de relevancia, sean directos o indirectos a los procesos de aprendizaje. Somos seres globales, y a la vez que se reconozca y tome conciencia de nuestra cultura local, es cuando se está listo para apropiarse de todo aquello que provenga de la proximidad migratoria y de tecnologías de Internet y telecomunicaciones.

“…el fenómeno de la esclavitud que comportó el traslado de habitantes de África a los diversos países del planeta, generó, entre muchos otros aspectos, el contacto y progresiva combinación de las danzas originarias de África con las tendencias dancísticas y musicales de occidente.”[17] Ubicándonos en la ciudad de Xalapa Veracruz, tierra enriquecida culturalmente por la negritud, asimilando y acomodando rasgos musicales y dancísticos, es como surge un movimiento eje y pionero de la percusión y danza africana occidental en México.

“Estas manifestaciones artísticas forman parte determinante y primordial de la vida social en África Occidental…”[18], especificando que en el occidente africano el arte ha sido un elemento catártico y protector ante los conflictos étnicos de algunas zonas del mismo continente. La percusión y la danza“…están presentes en los acontecimientos más importantes de su existencia, ceremonias religiosas, místicas, de festejo, etc. Para los africanos, la danza y la percusión son la perfecta manifestación de la unión del cuerpo y el espíritu del ser humano,…”[19] La música de percusión establece una hermandad rítmica con los procesos biológicos del ser humano, transformando las notas musicales en movimiento, en danza, una manifestación de su ser total.

Es indudable la necesidad de movimiento que requiere el ser humano, con finalidades distintas (estéticas, catárticas, acondicionamiento, expresión, etc.), pero todo en beneficio de la corporeidad. Conocer las teorías psicopedagógicas (así como sus bases filosóficas y epistemológicas) como generadoras de aprendizajes, es una actitud de vida poco frecuentada a por el arte dancístico africano. Es común ver clases de danza africana totalmente empíricas, carentes de metodología, sin bases fisiológicas y anatómicas, inclusive desvalorizadas por seudo maestros que se aprovechan de la ignorancia en el ámbito.

 

La danza africana está caracterizada por sus movimientos similares al de animales o elementos de la naturaleza, suelen ser centrífugos, marcados a tiempo o contratiempo, de gran intensidad así como de cadencias tan elegantes como si de una clase de ballet clásico se tratara. Entonces, es necesario se tomen cartas en el asunto, dado que existe un camino fértil para abordar, estudiar y fomentar responsablemente la danza africana, alcanzando un nivel de máximo aprovechamiento de aprendizajes a partir del conocimiento de teorías psicopedagógicas, construyendo bases bien estructuradas donde no exista dicotomía entre esta danza y todo aquel sustento teórico metodológico que pueda utilizarse para darle un sentido dirigido al ser total.

La danza en general es una actividad que ha evolucionado a la par del conocimiento humano, por ende, es una disciplina valida por su vinculación con la educación y propiamente dicho el aprendizaje, a partir de la educación física, donde la danza ha participado como integrante activo en la búsqueda de objetivos de esta disciplina pedagógica, como el acondicionamiento de capacidades físicas condicionales, generador de habilidades coordinativas, adquisición de un sentido artístico a través de la expresión y apreciación del arte, la socialización, etc.

Como actor intercultural, la danza africana puede ser un elemento inicial para el fomento de una humanidad globalizada, sin fronteras, sin educación centralizada, permitiendo así, la adquisición de una tolerancia y amor por lo “otro”, sin perder lo “propio”.

Es un reto romper paradigmas sociales acerca de la danza africana, esta idea de “arte callejero” estriba en la inercia social del movimiento artísticos africano en el país, es decir, existe un alto grado de conformismo por parte de los ejecutores de este arte. Por ello es necesario alejarse de toda idea errónea y pasar al campo de la incertidumbre social, permitiendo tener la mente abierta a nuevas propuestas por el desarrollo armónico de la danza africana.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Arancibia, V., Herrera, P. y Strasser, K., (1999) Psicología de la Educación. (2 da Edición). México DF. Alfaomega

Castañar, M. (2000). Expresión Corporal y Danza. Barcelona, España. INDE.

Franklin, E., (2006). Danza. Acondicionamiento Físico. Barcelona, España. Paidotribo.

García, Ma. H., (1997). La danza en la escuela. Zaragoza, España. INDE

Solana, Ruíz, J. (2005) Con Edgar Morin, por un pensamiento complejo, implicaciones interdisciplinares. Madrid, España. Akal.

Sprinthall, N., Sprinthall, S. (1996) Psicología de la Educación. (Sexta edición). España. McGraw-Hill

Zamora, E. (2006). Danza, Percusión Africana y Expresión Corporal en Sujetos de 17 y 18 años. San Agustín Tlaxiaca, Hidalgo.


[1] Zamora, E. (2006) Danza, Percusión Africana y Expresión Corporal en Sujetos de 17 y 18 años. (pp. 82), San Agustín Tlaxiaca, Hidalgo.

[2] Arancibia, V., Herrera, P. y Strasser, K., (1999) Psicología de la Educación. (2 da Edición). (pp. 21). México DF. Alfaomega.

[3] Arancibia, V., Herrera, P. y Strasser, K., (1999) Psicología de la Educación. (2 da Edición). (pp. 21). México DF. Alfaomega.

[4] Ibíd.. pp.41

[5] Arancibia, V., Herrera, P. y Strasser, K., (1999) Psicología de la Educación. (2 da Edición). (pp. 45). México DF. Alfaomega.

[6] Llamado: es la pequeña frase musical para marcar el inicio o termino de un paso dancístico.

[7] Djembe: instrumento de percusión cónico de madera, originario de la zona Malinke de África Occidental.

[8] Zamora, E. (2006) Danza, Percusión Africana y Expresión Corporal en Sujetos de 17 y 18 años. (pp. 34), San Agustín Tlaxiaca, Hidalgo.

[9] Arancibia, V., Herrera, P. y Strasser, K., (1999) Psicología de la Educación. (2 da Edición). (pp. 46). México DF. Alfaomega

[10] HurtadoP., Camilo. (2006). El conductismo y algunas implicaciones de lo que significa ser conductista hoy. Diversitas. Perspectivas en psicología, julio-diciembre, (pp. 321).

[11] Arancibia, V., Herrera, P. y Strasser, K., (1999) Psicología de la Educación. (2 da Edición). (pp. 78). México DF. Alfaomega

[12] Arancibia, V., Herrera, P. y Strasser, K., (1999) Psicología de la Educación. (2 da Edición). (pp. 151). México DF. Alfaomega

[13] Ibíd.. pp. 152

[14] Castañar, M. (2000). Expresión Corporal y Danza. (pp.39,40). Barcelona, España. INDE.

[15] Solana, Ruíz, J. (2005) Con Edgar Morin, por un pensamiento complejo, implicaciones interdisciplinares. (pp. 169). Madrid, España. Akal.

[16] Arancibia, V., Herrera, P. y Strasser, K., (1999) Psicología de la Educación. (2 da Edición). (pp. 152). México DF. Alfaomega

[17] Zamora, E. (2006). Danza, Percusión Africana y Expresión Corporal en Sujetos de 17 y 18 años. (pp. 51). San Agustín Tlaxiaca, Hidalgo.

[18] Zamora, E. (2006). Danza, Percusión Africana y Expresión Corporal en Sujetos de 17 y 18 años. (pp. 50). San Agustín Tlaxiaca, Hidalgo.

[19] Ibíd… pp. 50

Lista de Correo