
En África, el arte es una representación de la armonía de los seres humanos con el mundo. La música está relacionada con la actividad circunstancial de los pueblos africanos, es decir, impregna la vida de sus habitantes, la cual está determinada y organizada en instantes y lugares específicos.

La relación entre música y danza se caracteriza por la representación gestual de toda una gama de emociones, sobrepasando la simple actividad corporal a partir de la integración de cuerpo y mente (inclusive logrando un estado de bienestar espiritual). Su campo de comunicación expresiva alcanza niveles inimaginables en conjunción con la música, en este caso, la percusión.